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jueves, 12 de julio de 2007

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Hubo un siempre que no sabía, que no veía pero que estaba y persistía en los sueños.
Sigue habiendo un siempre que sé, que veo y que persiste en los sueños.

Ayer el rosal delicado, ese al que le cuesta este año dar flores, empezó a abrir ésta. Ahora pienso que me la ha dado para ti porque me ha seguido y ha entendido que hay un siempre que sé, que veo y que persiste en los sueños.